Es honesto reconocer que muchas de estas películas (especialmente las producidas para televisión religiosa) carecen de la sofisticación narrativa del cine de autor. Los efectos especiales para representar los éxtasis o las curaciones son a menudo rudimentarios, y los diálogos pueden caer en lo melodramático. Sin embargo, para el público devoto, la "calidad" no se mide en planos secuencia, sino en . Un defecto en el vestuario se perdona si la misa representada es teológicamente correcta. Un error de continuidad se olvida si el actor logra transmitir la caridad del santo.